Finca Anconito
FINCA ANCONITO
Territorio de Ichasagua
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Antes de que hubiera mapas, esta tierra ya tenía nombre. El Llano del Rey Ichasagua, así aparece en los documentos oficiales hasta el siglo XVIII, fue el último territorio libre del sur de Tenerife.

El Roque del Conde, que los guanches llamaban Ahiyo, lo vigila desde arriba. En el Barranco del Rey que linda con la finca hay grabados rupestres en la roca, yacimiento arqueológico con expediente de Bien de Interés Cultural. En 1835 aparecieron en ese mismo barranco cuevas con momias y estructuras funerarias.

Esta tierra lleva siendo sagrada desde antes de que hubiera registros escritos de ella.

Ichasagua y su gente vivían aquí. El menceyato de Adeje, el reino guanche del sur, organizaba su vida en torno al Tagoror, la asamblea al aire libre donde la comunidad tomaba las decisiones. Cultivaban en bancales escalonados en la ladera, los mismos que hoy están en la finca. Comían gofio de trigo molido en piedra, frutas de la tierra, leche y carne de cabra.

En 1502, los consejeros de Ichasagua firmaron la paz con la Corona a sus espaldas. Él llegó al Llano del Rey, miró uno a uno a los presentes, y eligió morir antes que aceptar lo que habían decidido sin él.

La tierra siguió.

Barranco del Rey, Arona, Tenerife — yacimiento arqueológico guanche

Durante los siglos XIX y XX esta tierra producía. Trigo para el gofio, huertas en bancal, una era de piedra que todavía está en pie. En la zona la llamaban la matahambres, no como insulto sino como reconocimiento. Era de las pocas fincas que daba de comer cuando hacía falta.

Después vino el abandono. El sur de Tenerife cambió de vocación. Las fincas dejaron de tener sentido en el papel. Esta también.

La tierra esperó.

El filólogo Ignacio Reyes traduce el nombre de Ichasagua como «él semeja un fogón, tiene la energía de un horno». Ese fuego no era solo de guerra. Era la energía de quien no acepta que las cosas se pierdan sin pelear.

Por eso existe este proyecto. Olivos que dan AOVE propio. Sesenta colmenas con apicultor. Frutales que producen lo que el microclima permite. Agricultura ecológica y regenerativa en el mismo suelo donde Ichasagua plantó su última batalla.

El turismo de masas devoró el sur de Tenerife. Aquí va al revés: lo autóctono, lo que dura, lo que tiene raíces.

El territorio de Ichasagua.

De nuevo en pie.

Conoce la fincaLo que guarda esta tierra

95.973 m² · Arona, Tenerife